En la sopa caliente donde vivimos, llena de sabores únicos y olores frescos, cada vez flotan más camarones ajenos, multiplicándose hasta transformar el plato en algo irreconocible, secando nuestra hierbabuena y desdibujando los orígenes. Entre kebabs, pizzas y alquileres prohibitivos, donde solo caben los grandes mariscos enrojecidos con la sangre de Cristo del Garlochí, nuestra tierra parece una receta distorsionada. Pero siempre habrá un rastro de romero o un regusto a azafrán que nos recuerde lo auténtico. Por mucho que se pise, esta tierra no es suya. Sus manos no la cocinan, la cocinan las nuestras, con el sabor que nos pertenece y no podrán arrancarnos, por muchos platos que intenten cambiar.
BIO
Hola, soy Desayuno Delicioso, artista afincado en Sevilla, ciudad de vacaciones. Pinto y dibujo lo que quiero, donde quiero, porque me hace feliz y me ayuda a no pensar en el precio del alquiler o de los Chocapic. Explicar mi arte sería largo, así que mejor apúntate mi receta de natillas:
Calienta un litro de leche con una rama de canela y la piel de un limón. Bate cuatro yemas de huevo con 150 gramos de azúcar hasta obtener una mezcla cremosa. Añade la leche infusionada poco a poco, removiendo bien. Cocina a fuego bajo hasta que espese, sin que hierva. Vierte en cuencos, coloca una galleta María encima, enfría y ¡listo!