Para mí, Sevilla es una infancia nostálgica de barrio. Algo que va más allá del simbolismo de souvenir.
Partiendo del recuerdo de ir con mi abuela a la panadería de siempre, he querido recrear esa sensación de hogar en lo cotidiano (y es que, claro, Sevilla es muy de eso).
La calidez del pan recién hecho, las personas que te atienden por tu nombre, el placer de pellizcar el pico del bollo antes de llegar a casa…
Porque este sitio une a sus Sevillaners como ningún otro: da igual que vivas en Triana, Santa Clara o El Juncal; que seas sevillista, capillita o republicano; que tengas 15 o 81 años, vayas a la obra o a la playa. Sevilla tiene esa forma única de hacerte sentir que pertenece
BIO:
Empezó Bellas Artes en la Facultad de Sevilla pero pronto se mudó a Madrid a estudiar Diseño Gráfico. De la Sevilla de barrio y plaza a ciudades como Edimburgo o Londres. Aunque se especializó en branding, su necesidad de crear le acompaña allá donde va: ilustrando para revistas como The Skinny Magazine, participando en exhibiciones de graffiti o trabajando la cerámica. En plena pandemia regresa a Sevilla, haciendo de la ciudad su base de operaciones. Desde allí trabaja con la mirada puesta en proyectos internacionales, sin perder su raíz local. Su obra personal huye de los estilos fijos: una hiperactividad creativa que le permite explorar sin límites y reinventarse en cada proyecto.



